Ir al contenido principal

Una lectura de Los vecinos, de Fredrika Bremer: melancolía, ternura y meriendas

Los vecinos


No puedo evitar sentir admiración por los países nórdicos y con "Los vecinos" me he dado cuenta de que su forma de vida era admirable incluso en el siglo XIX. Esta novela sueca destila un amor profundo por la vida sencilla, el campo y la naturaleza y la narradora transmite una alegría de vivir que se contagia al lector. Me he divertido pensando cómo disfrutarían los psicólogos analizando los distintos trastornos que padecen los personajes y con la reflexión de la autora sobre los efectos de la luz solar en su estado de ánimo. De hecho, en mi opinión, la melancolía que provoca la falta de luz y la oscuridad es casi un personaje más. También quiero reseñar, porque es poco habitual, que los personajes masculinos no se recatan a la hora de expresar sus sentimientos, lo que aporta al libro una sensibilidad diferente.

Además, su lectura me provocó un efecto curioso: unas ganas tremendas de merendar, como los libros de Los Cinco. Sin embargo, el final se me hizo pesado. Encuentro excesiva la duración de la historia de Bruno y Serena y la bondad sin medida de ésta, aunque conmovedora, termina por agotar. Quizá demasiada merienda. Una novela que, entre la melancolía y la ternura, deja un regusto dulzarrón, como una merienda que se alarga más de la cuenta.

LOS VECINOS
Fredrika Bremer
2019
Colección Rara Avis nº 44
Alba Editorial, s.l.u.
Barcelona
608 pág.
ISBN 9788490656082



My rating: 3 of 5 stars

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Gracias por la reseña literaria. Me han dado ganas de leer el libro! Queda apuntado ☺️
Enrique Hernando ha dicho que…
Muchas gracias por tu comentario. Te animo a volver si quieres cuando lo hayas leído. Y, si te ha gustado lo que escribo, a seguir mis próximas publicaciones. Un abrazo.

Entradas populares de este blog

LOS PAPELES PÓSTUMOS DEL CLUB PICKWICK

Cada día me voy haciendo más perezoso con la lectura, me cuesta mucho leer un libro; más si es una novela de mil páginas. De vez en cuando caen en mis manos libros que se convierten en la excepción, como el "Pickwick" de Dickens. El libro me lo prestó el año pasado -año Dickens, por cierto-, una compañera de lecturas, y me ha debido de dar tal vergüenza tenerlo en casa tantos meses que, para devolvérselo cuanto antes, lo he devorado en un tiempo récord. Se devora porque el libro es divertidísimo y he reído sin parar durante casi todas sus páginas. En general, salvo en el capítulo XLI y sucesivos, que suceden en la cárcel y son más duros y oscuros, Dickens está en la cumbre de su sentido del humor; un humor que a ratos es físico, como de cine mudo: En la pág.  583, capítulo XXXII, después  de una juerga de alcohol en casa de Bob Sawyer, uno de los invitados y amigo suyo, Ben Allen, (que tendrá un papel importante en el resto de la novela, porque se opondrá a la boda de su...

DÍA DE FÚTBOL

Hoy es día de fútbol. Llueve en la ciudad y hay atascos por todas partes. A las siete de la tarde, la gente abandona en masa los edificios de oficinas y se encamina en tropel a las bocas de metro y a las paradas de los autobuses. Hoy es día de fútbol. Siempre tenemos la esperanza de que nuestro equipo, en horas bajas, haga el partido del año y nos resarza de la terrible temporada que está haciendo. Hoy es día de fútbol. Había revuelo en el trabajo por la tarde. He visto a Marina pasar por delante de mi mesa, pero la he ignorado. Ella no ha hecho ademán de acercarse ni me ha saludado. Hoy es día de fútbol. Los miércoles jugamos un partido entre los compañeros al mediodía. Le dije una vez a Marina que viniera a vernos (verme) jugar y me miró como si fuera un extraterrestre recién llegado del planeta Urano. Después del partido, volvemos hambrientos y cansados, pero muy felices, con ataques de risa tonta y una extraña sensación de falsa camaradería y exaltación de la amistad, seguramente p...

ANOTHER DAY

Llego a casa. Son las nueve y media. Dejo las llaves en la consola del recibidor. Me quito el abrigo y lo cuelgo en el gabanero. Voy al dormitorio. Pulso el interruptor, pero no hay luz. Se me ha vuelto a olvidar comprar una bombilla. Me muevo a tientas por el cuarto y enciendo la luz de la mesilla. Abro el zapatero. Me siento en la cama. Me quito un zapato. Le coloco un perno. Me quito el otro y le coloco otro perno. Guardo el par en el zapatero. Lo cierro. Me quito los calcetines. Los tiro en un rincón. Abro el armario. Me quito la chaqueta. Descuelgo una percha, abrocho la chaqueta y la cuelgo en la zona del armario destinada para las chaquetas. Me desabrocho el cinturón y me lo quito. Lo cuelgo en la percha para cinturones. Me desabrocho los pantalones. Abrocho la cremallera y los botones, los doblo por la raya y los cuelgo en una percha especial para pantalones. Cuelgo la percha en la zona del armario destinada a los pantalones. Desanudo la corbata. La cuelgo en la percha de las c...

COMO UN MOTOR DE AVIÓN, ENRIQUE JARDIEL PONCELA

Hoy, 15 de octubre de 2019, día de santa Teresa, se cumplen 118 años del nacimiento del escritor madrileño Enrique Jardiel Poncela. He disfrutado con la lectura de Como un motor de avión: Biografía literaria de Enrique Jardiel Poncela . Llegué a Jardiel en el verano de 1984, cuando descubrí en la biblioteca de mis tías de Burgos El libro del convaleciente , que acabaron regalándome; creo que nunca antes me había reído tanto. Desde entonces, he sido un firme defensor de su obra y he tenido que batirme en ocasiones con quienes le consideran un escritor menor o desprecian sus obras teatrales como "comerciales". El libro de Juan Carlos Pueo es para fanáticos como yo, a los que no les arredran sus ¡781 páginas!, sino que las devoran con fruición, a la espera de descubrir facetas de nuestro ídolo que no habían sido divulgadas antes y recreándonos en historias que ya conocíamos. En estos tiempos en que proliferan los escritores (como dice un amigo mío: "Ahora todo el mundo publ...