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Mostrando las entradas etiquetadas como fútbol

Entre dientes y parientes

Mis seguidores más antiguos —y quizá los más asiduos— recordarán (o tal vez no) uno de mis refranes favoritos: No tengo más parientes que mis dientes . Hace unos días, mi amigo Ruiz me envió un enlace al Refranero multilingüe del Centro Virtual Cervantes , donde aparece una versión más tradicional: Antes son mis dientes que mis parientes . Yo sigo prefiriendo la mía, que descubrí bordada en un mantel de merienda lleno de refranes sobre comida (una historia que conté en la entrada Doctor Robert ). Curiosamente, sólo las lenguas peninsulares y el italiano parecen compartir esta visión dental de las prioridades afectivas: Più vicino è il dente, che alcun parente , o en portugués, Antes dentes que parentes . El resto de idiomas se inclinan por las camisas: Near is my shirt, but nearer is my skin  o Ma chemise m’est plus proche que ma robe . Cada cultura con sus tejidos emocionales. En fin. A mí me pasa como a muchos: me quedan pocos parientes, y de los que quedan, algunos son postizos...

B'WIN

Ruiz , Martín y yo, cansados de no pillar ni un pleno en las quinielas, hemos decidido este año apuntarnos a las apuestas on-line. Podríamos habernos rendido a la evidencia de que no vamos a acertar ningún resultado y haber donado el dinero a la beneficencia, lo que nos habría hecho más populares a los ojos de nuestras chicas, pero sólo somos pobres pecadores y, como dijo San Pablo en su epístola a Timoteo: "(...) los que quieren enriquecerse caen en la tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando alguno, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores." (Primera Epístola a Timoteo, cap. 6:9-10a). En fin, que, movidos por el deseo de enriquecernos hemos reinvertido el dinero ganado en las quinielas en apuestas deportivas por internet, en lugar de darlo para obras de caridad. Por el momento, llevamos ya 20 euros. ¡Dentro de...

EL MUNDIAL DE SUDÁFRICA

Así paso yo mis deliciosas tardes de jornada intensiva, siguiendo los partidos del mundial de Sudáfrica, cuaderno en ristre, apuntando resultados, haciendo clasificaciones y organizando los octavos de final.

WOULD YOU BELIEVE

¿Me creería si le dijera que el otro día estuve comiendo cerca del monte Olimpo? Yo, ignorante, había pensado siempre que era una de las montañas que rodeaba Atenas, pero está en Tesalónica, una ciudad en el norte de Grecia. El restaurante estaba en plena bahía: un local de madera de aspecto marinero y grandes ventanales desde los que se veía el mar. Me habían reservado el mejor sitio, frente a los ventanales, para disfrutar de la vista, todo el tiempo maldiciendo al que inventó la norma de urbanidad que prohíbe utilizar las gafas de sol mientras se come. A mitad de la comida, serían ya las cinco de la tarde (¿alguien dijo algo sobre la libertad de horarios en Europa?), mi cliente, un griego exagerado, excesivo y exacerbado, con un apellido digno de una enfermedad venérea, se levantó de la mesa y nos obligó a contemplar la puesta del sol tras el monte. También me había obligado antes a elegir la dorada que me iba a zampar. Es un dictador en su pequeño mundo. Lo de viajar al extranj...

DÍA DE FÚTBOL

Hoy es día de fútbol. Llueve en la ciudad y hay atascos por todas partes. A las siete de la tarde, la gente abandona en masa los edificios de oficinas y se encamina en tropel a las bocas de metro y a las paradas de los autobuses. Hoy es día de fútbol. Siempre tenemos la esperanza de que nuestro equipo, en horas bajas, haga el partido del año y nos resarza de la terrible temporada que está haciendo. Hoy es día de fútbol. Había revuelo en el trabajo por la tarde. He visto a Marina pasar por delante de mi mesa, pero la he ignorado. Ella no ha hecho ademán de acercarse ni me ha saludado. Hoy es día de fútbol. Los miércoles jugamos un partido entre los compañeros al mediodía. Le dije una vez a Marina que viniera a vernos (verme) jugar y me miró como si fuera un extraterrestre recién llegado del planeta Urano. Después del partido, volvemos hambrientos y cansados, pero muy felices, con ataques de risa tonta y una extraña sensación de falsa camaradería y exaltación de la amistad, seguramente p...