Reseña de "Fluyan mis lágrimas, dijo el policía" He necesitado fuerza de voluntad para terminar de leer “Fluyan mis lágrimas, dijo el policía” de Philip K. Dick . En el capítulo 1, página 11 sospeché que no me iba a gustar. Estuve a punto de emular la idea de los colegas de “Cómete la sopa, Kafka” y valorar la novela sólo por su primera página. No me considero un seguidor incondicional de Dick, pero me habían gustado sus novelas “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” y “El hombre en el castillo” y ésta en cambio me ha parecido un rollo. ¡Qué decepción! Sí, lo confieso: desde el capítulo 1, página 11. Desde la larga frase : Su programa musical y de variedades, de una hora de duración, que figuraba en segundo lugar entre los mejores espectáculos de televisión del año , había terminado. Insertar en un diálogo una subordinada explicativa entre comas me parece un modo postizo de introducir detalles de la historia. Pero PKD continúa de la misma ...
A mí hay personas que me gustan y otras no, incluso sin conocerlas. Se trata de la primera impresión o de afinidad, qué sé yo. Me ocurre también con los artistas. Hay algunos actores que me caen mal y no puedo ver sus películas, pobres, seguro que son unos benditos, qué voy a hacer. Filias y fobias. Por ejemplo, Rosendo : de primeras no es mi tipo de música, pero me gusta él, sus canciones, sus letras, su actitud; su conjunto. Algo similar me ocurre con Kiko Veneno . No puedo evitar que me guste desde “Seré mecánico por ti” . Más tarde me enteré de que antes había compuesto “Los managers” de “P ata Negra” , por lo que mi afición, sin saberlo, venía de largo. Aunque es corto, he disfrutado leyendo “Diez horas con Kiko Veneno” . Apenas 128 páginas, diez horas de conversación, como dice el título, bastan para tener una visión completa del personaje, sus ideas, su concepto de la música, de la poesía y en definitiva de la vida. Veneno tiene el encanto de los perdedor...