A mí hay personas que me gustan y otras no, incluso sin conocerlas. Se trata de la primera impresión o de afinidad, qué sé yo. Me ocurre también con los artistas. Hay algunos actores que me caen mal y no puedo ver sus películas, pobres, seguro que son unos benditos, qué voy a hacer. Filias y fobias. Por ejemplo, Rosendo : de primeras no es mi tipo de música, pero me gusta él, sus canciones, sus letras, su actitud; su conjunto. Algo similar me ocurre con Kiko Veneno . No puedo evitar que me guste desde “Seré mecánico por ti” . Más tarde me enteré de que antes había compuesto “Los managers” de “P ata Negra” , por lo que mi afición, sin saberlo, venía de largo. Aunque es corto, he disfrutado leyendo “Diez horas con Kiko Veneno” . Apenas 128 páginas, diez horas de conversación, como dice el título, bastan para tener una visión completa del personaje, sus ideas, su concepto de la música, de la poesía y en definitiva de la vida. Veneno tiene el encanto de los perdedor...
La protagonista de "Manhattan Transfer" es Nueva York . Los barcos, el puerto, el río Hudson y el mar. Ferris, vapores, veleros. Barcos que atracan y zarpan; traen nuevas personas, otras parten hacia el continente europeo, por la guerra, porque son deportadas. Las lenguas que se hablan en Nueva York: "yiddish", ruso, inglés, "cockney". Las nacionalidades que conviven: francesa, italiana, inglesa. Emigrantes. Las oficinas. Trabajos precarios. El nacimiento de la conciencia social, los sindicatos, los movimientos obreros. Las reivindicaciones, los impulsos revolucionarios. Las clases ricas, muy ricas. Los pobres cambian de trabajo sin parar. Conseguir dinero fácil, arruinarse y volver a tenerlo. No tener dinero y aparentar. Cuartos que los protagonistas no pueden pagar. Hambre. A los personajes les hacen daño los zapatos, les duelen los pies. Los ríos de gente. El metro. El tren elevado. Idas y venidas en taxis. Limusinas para los ricos. Tranvías, automóvil...