Otra novela de Agatha Christie , la decimonovena de Hércules Poirot . Puedo decir, tras más de veinte libros leídos, que no suele decepcionarme. Como en otras entregas de la serie, la intriga parte de una conversación que el mayor y más célebre detective del mundo entreoye desde una habitación de hotel por casualidad durante uno de sus viajes de placer. Desde la página 13, Poirot (y el lector) sabe que alguien pretende cometer un asesinato y que es capaz de reconocer la voz del que ha hablado de ello. Como información extra, los lectores sabemos de quién se trata. De nuevo se pone a prueba a Poirot para que abandone la investigación o modifique sus conclusiones, ya que la víctima es a la vez victimaria y el narrador no duda en contarnos que la mayoría de los personajes la encuentran detestable. La víctima se nos muestra como un monstruo sádico, una persona que disfruta destruyendo a los demás. Tanto el narrador como los personajes justifican el deseo de su muerte, lo que des...
Hrabal en Kersko: gatos, culpa y humor en un monólogo poético sobre la conciencia y la obsesión Hace más de veinte años que sigo la obra del checo Bohumil Hrabal , en mi opinión uno de los autores europeos más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Muchas de sus novelas y relatos están inspirados en su vida y en las profesiones que ejerció antes de consagrarse como escritor: ferroviario durante la guerra o empaquetador de papel usado. Mi gato Autíčko , narra los días que pasó a partir de 1965 en su casa de campo de Kersko, a 41 km de Praga , donde iba con su mujer y, tras la muerte de ésta, él solo, para escribir y desconectar de la ciudad. Allí cuidó a distintos gatos a lo largo de los años. Hrabal cuenta esta etapa con su estilo habitual: en primera persona, oral, obsesivo, repetitivo y poético; un largo monólogo en el que mezcla recuerdos y sentimientos, a cuyo texto vuelven como mantras imágenes, estructuras y frases enteras. Un río de palabras dividido en nueve capítulos (a...