Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Wallander

ANTES DE QUE HIELE

Como fan total de Mankell, he terminado "Antes de que hiele", una de las novelas en las que Linda, la hija de Wallander, releva a su padre en el protagonismo de las investigaciones. Me ha encantado esta frase: "De camino a Ystad, los tres permanecieron en silencio, tanto por falta de sueño como por miedo a decir alguna inconveniencia que incomodase a los demás."

I DON'T NEED NO DOCTOR

Había utilizado antes este título en mi otro blog, The one you wanted to be , pero la fiebre no me permite ser más creativo hoy y las circunstancias me hacen gritar, como a Steve Mar riott: "I don't need no fucking doctor!" . No doy más de mí. Llevo encerrado en casa cinco días, no me remite la fiebre, me encuentro como si me hubieran apaleado, tengo unas ganas tremendas de devolver, potar, arrojar y vomitar a todas horas y mis intestinos han empezado a sonar de un modo sospechoso, como si algo terrible fuera a suceder. I don't need no doctor! Voy al médico y me dice que, por los síntomas, debe de ser la gripe; l e contesto que estoy vacunado y me replica entonces que debe de ser una viriasis . ¡Viva el método científico! Yo quiero que me haga el diagnóstico diferencial la doctora Cameron . I don't need no doctor! Tomo paracetamol para que baje la fiebre y cesen los dolores, Primperan para las náuseas, pero todo sin éxito. Prefiero no entrar en detalles...

HEART OF THE COUNTRY

Tanto tiempo sin abrir el ordenador, que se me han anquilosado los dedos, pero supongo que para eso son las vacaciones, para anquilosarse: anquilosar los dedos, anquilosar el cerebro. Una de mis intenciones cuando llegué al campo era adelgazar, pero decidí pasar a uno más realista como no engordar, cuando me sedujo la comida abundante y bien aliñada que me dan cada día. Con lo que como, tendría que caminar a paso rápido unos doce kilómetros diarios para mantenerme, algo que se puede hacer cuando uno está de vacaciones, pero que en la ciudad resultaría imposible. Todos los días doy un paseo de más de dos horas por el monte o me acerco a alguno de los pueblos de los alrededores que están a unos dos o tres kilómetros. Creo que lo único que no se me está anquilosando son la barriga, las piernas y el culo. Me gusta pasear solo por el campo: me permite no pensar en nada, que es justamente lo que necesito. Cuando regreso a casa al atardecer, los árboles, los prados, los montes se llenan de un...