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I DON'T NEED NO DOCTOR

Había utilizado antes este título en mi otro blog, The one you wanted to be, pero la fiebre no me permite ser más creativo hoy y las circunstancias me hacen gritar, como a Steve Marriott: "I don't need no fucking doctor!".

No doy más de mí. Llevo encerrado en casa cinco días, no me remite la fiebre, me encuentro como si me hubieran apaleado, tengo unas ganas tremendas de devolver, potar, arrojar y vomitar a todas horas y mis intestinos han empezado a sonar de un modo sospechoso, como si algo terrible fuera a suceder. I don't need no doctor!

Voy al médico y me dice que, por los síntomas, debe de ser la gripe; le contesto que estoy vacunado y me replica entonces que debe de ser una viriasis. ¡Viva el método científico! Yo quiero que me haga el diagnóstico diferencial la doctora Cameron. I don't need no doctor!

Tomo paracetamol para que baje la fiebre y cesen los dolores, Primperan para las náuseas, pero todo sin éxito. Prefiero no entrar en detalles respecto a lo del tracto intestinal.

He recibido llamadas y sms de todos mis colegas. Si no la hubiera detenido a tiempo mi hermana Marisol, mi madre estaría día y noche a mi cabecera. He preferido que me visiten mis amigas: Lola me ha traído caldo y me he dejado cuidar por ella; Victoria se ha esmerado más: arroz blanco para varios días, cambio de sábanas y unos mimos a Pedro, que andaba dando vueltas por su jaula aburrido. Hasta mis compañeros del trabajo se han mostrado solidarios y han telefoneado. Luisa quería también hacer su aportación, pero me temo que quería aprovecharse de mi debilidad y, aunque un poco obtuso por la fiebre, todavía razono lo suficiente como para no embarcarme con ella en aventuras que pueden resultar peligrosas para mí.

Ahora que Henning Mankell ha recibido el II Premio Pepe Carvalho, he decidido recuperar al inspector Wallander y en los ratos en que los ojos vidriosos me funcionaban medianamente y no me vencía la somnolencia, he releído La Quinta Mujer. En este caso está especialmente hecho polvo: muere su padre, llega el otoño, que le deprime y le hunde; no sabe qué hacer con su amor, Baiba, que vive lejos, en Riga. Yo también odio el otoño y sufro un amor infeliz.

Es una investigación intrincada, porque el asesino mata a asesinos y a maltratadores por venganza: castiga a los que quedaron impunes en sus crímenes contra mujeres. Como una reivindicación femenina. Al final de la novela, Wallander observa cierta comprensión entre sus colegas hacia el asesino.
La novela explora en la culpa, en la justicia y en la impotencia; habla de la soledad y de la introspección; de los recuerdos, de las preguntas que quedaron sin contestar, de las historias olvidadas.

“El trabajo policial es siempre cuestión de encajar soluciones provisionales. Tenemos que hacer hablar al silencio y que las palabras cuenten cosas con significados ocultos. Tenemos que intentar ver a través de los hechos, ponerlos de cabeza para hacerlos ponerse de pie.”, dice Wallander en un momento de la novela. Para mí la vida y la literatura son así: intentamos conocer lo que no sabemos, deducir algo de los hechos o de las actitudes de los demás, para dar sentido a un texto o a una vida. Intentamos entender lo que ocurrió, por qué ocurrió, qué motivos tuvieron los actores para obrar así.

Si no se entiende, la propia vida carece de sentido. Hay que encontrarle una explicación a todo, no tiene por qué ser la realidad, pero sólo la completud da sentido a la vida. Los hechos deslavazados y sin razón la convierten en insignificante.

Hablando de insignificancia. Insignificante por su tamaño podría parecer Steve Marriott, pero fue una de las personalidades más relevantes de los años sesenta y setenta. Lo mejor para descubrir su enorme talento es verle en acción, porque los discos de los Small Faces y de Humble Pie no le hacen justicia.

Es impresionante oír a alguien tan pequeño con tal pedazo de voz. Recomiendo vívamente “Black coffee” o “For your love”, ambas en increíble e impresionante directo grabadas en programas de la época. Cualquier amante del soul y de las grandes voces no se lo debería perder.

I don’t need no doctor!

Marina no ha llamado.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
si señor hay voces q jamás se deberían dejar de oir, marina donde etsás?
saludos y mi voto d e h o y!
Anónimo ha dicho que…
Curioso recorrido; médicos, detectives, cantantes de soul de poca estatura...
Claro que todo puede ser producto de la fiebre, o lo que es peor, de la medicación.
En cualquier caso, interesante. Habrá que seguirle la pista a este tipo. (Y tratar de averiguar quienes son Steve Marriot y Henning Mankell, que a Carvalho y a la doctora ya los conozco).
Hasta la próxima.
Anónimo ha dicho que…
saludos y mi voto de hoy!
Enrique Hernando ha dicho que…
Muchas gracias, Persio, pero creo que vamos a eliminar al personaje de Marina por una temporada.

Y bienvenido, Joxito, espero que no pierdas la pista, aunque sólo sea por la Doctora Cameron.
Anónimo ha dicho que…
uyy marina, bueno por algo será, espero novedades, ya estas votado por hoy!
saludos!
Anónimo ha dicho que…
:) y mas clicks!

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