¿Me creería si le dijera que el otro día estuve comiendo cerca del monte Olimpo? Yo, ignorante, había pensado siempre que era una de las montañas que rodeaba Atenas, pero está en Tesalónica, una ciudad en el norte de Grecia. El restaurante estaba en plena bahía: un local de madera de aspecto marinero y grandes ventanales desde los que se veía el mar. Me habían reservado el mejor sitio, frente a los ventanales, para disfrutar de la vista, todo el tiempo maldiciendo al que inventó la norma de urbanidad que prohíbe utilizar las gafas de sol mientras se come. A mitad de la comida, serían ya las cinco de la tarde (¿alguien dijo algo sobre la libertad de horarios en Europa?), mi cliente, un griego exagerado, excesivo y exacerbado, con un apellido digno de una enfermedad venérea, se levantó de la mesa y nos obligó a contemplar la puesta del sol tras el monte. También me había obligado antes a elegir la dorada que me iba a zampar. Es un dictador en su pequeño mundo. Lo de viajar al extranj...
hideaway [hide·a·way (hīd'ə-wā')] n. A place of concealment; a hideout. A secluded or isolated place.