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Desencantado con Philip K. Dick

Reseña de "Fluyan mis lágrimas, dijo el policía"

He necesitado fuerza de voluntad para terminar de leer “Fluyan mis lágrimas, dijo el policía” de Philip K. Dick. En el capítulo 1, página 11 sospeché que no me iba a gustar. Estuve a punto de emular la idea de los colegas de “Cómete la sopa, Kafka”  y valorar la novela sólo por su primera página. 


No me considero un seguidor incondicional de Dick, pero me habían gustado sus novelas “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” y “El hombre en el castillo” y ésta en cambio me ha parecido un rollo. ¡Qué decepción!
 
Sí, lo confieso: desde el capítulo 1, página 11. Desde la larga frase:
Su programa musical y de variedades, de una hora de duración, que figuraba en segundo lugar entre los mejores espectáculos de televisión del año, había terminado.
Insertar en un diálogo una subordinada explicativa entre comas me parece un modo postizo de introducir detalles de la historia. Pero PKD continúa de la misma manera:
¿Dónde hemos perdido medio minuto? - dijo Jason a su estrella invitada especial de aquella noche, Heather Hart.
Y sigue con un diálogo forzado entre Heather, Jason y su representante donde exponen las cifras de audiencia del programa e nos informan de la jerarquía social y el estado policial en el futuro 1988.
 
No sé si PKD tenía prisa en escribir la novela, si no sabía hacerlo de otro modo o si desconfiaba de que los lectores entendiéramos la historia. Sí que sé que literariamente se considera escasa maestría narrativa soltar información de golpe, sin sutileza. Existe incluso un palabro en inglés: “infodumping”. Esta práctica va en contra de las normas básicas de las buenas narraciones, cuyo mérito es mostrar y no contar.
 
Desgraciadamente, a medida que avanza, la novela no mejora: un narrador invasivo acompaña al lector capítulo a capítulo. El autor, de modo intrusivo y agobiante, nos guía por la historia para cerciorarse de que queda claro lo escrito. Además de seguir el punto de vista del protagonista y sus diálogos, se reseñan también sus pensamientos. Como Jason Taverner no me ha atraído como personaje, ha llegado a resultar insufrible.
 
Como un Ulises o un Jasón, quizá por eso el nombre, Jason vaga por el área de Los Ángeles indocumentado (pero con dinero, eso sí). Desea volver a su anterior ser, cuando era una estrella famosa de la música y la televisión. En su vagar conoce tipos curiosos, discriminados o marginados sociales. Con ellos intenta recuperar su identidad o comprender qué le ha sucedido. Son personajes bastante planos, como robots o maniquíes, mera excusa para situarnos en los EE.UU. tras la Segunda Guerra Civil: con los campos de trabajo, la represión policial o la existencia de personas modificadas genéticamente, llamadas “seises”.

 

En la segunda parte de la novela el protagonismo pasa a Felix Buckman. A través de él, PKD presenta su tesis sobre ciertas drogas que tendrían la capacidad de crear una realidad alterada. Otra vez el narrador intrusivo nos explica el desenlace, como un Poirot al final de una novela de Agatha Christie. Taverner deja de ser y apenas tiene una pequeña mención en el epílogo.
 
No recomiendo la novela, salvo a los aficionados a PKD o a la ciencia ficción. O los que se interesen en distopías originales como ésta: un hombre que, al recobrar el sentido, descubre que nunca ha existido. Es un buen inicio que quizá narrado de otro modo o con personajes más definidos y profundos habría resultado una novela interesante. Al texto le falta sutileza, le falta sugerir, dejar que el lector adivine, recuerde y reflexione por sí mismo, sin instrucciones. No sé si en esta ocasión a PKD le interesaba más la idea y exponer sus tesis que escribir una novela.

 

Tenía que haber abandonado tras el primer capítulo. En Goodreads han creado la estantería “Did not finish”. Demasiado tarde. Mis lectores se habrían quedado sin reseña.
 
Fluyan mis lágrimas, dijo el policíaFLUYAN MIS LÁGRIMAS, DIJO EL POLICÍA
Philip K. Dick
Minotauro

Editorial Planeta, S.A.

Barcelona

2011

302 págs.

ISBN: 9788445006986


Fluyan mis lágrimas, dijo el policía by Philip K. Dick
My rating: 1 of 5 stars


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