Resistencia y basura en la Checoslovaquia de Hrabal
Una soledad demasiado ruidosa es un tributo a los libros y a la cultura occidental. Un libro serio y desgarrador, y a la vez una gran broma. También un viaje espiritual en busca de uno mismo a través de los libros.
El narrador nos cuenta que lleva trabajando treinta
y cinco años como empacador en una prensa de reciclar papel en las
entrañas de la tierra en Praga. Su trabajo consiste en destruir y
enfardar libros y reproducciones de obras pictóricas, que salen del país en
tren "a corona el kilo" para acabar convertidos en
papel. La cultura se atisba en la basura: en el papel sucio que será
destruido y reconvertido en nuevo papel en blanco. Una especie de broma
del Estado socialista, que destruye para crear. Hanta se resiste y
decide honrar lo que va a ser destruido o enterrado: hace paquetes con los
fardos, que decora y ata con primor, y adorna con obras de arte. ¿Qué sentido tiene embellecer con
arte los fardos que van a ser convertidos en basura? Él quiere adornar lo que va a la
muerte, como el cadáver de su tío en el capítulo 5, pág. 55:
le había adornado y emperifollado como si fuera un maravilloso paquete de papel prensado.
Además de este
homenaje, intenta impedir que algunos libros acaben destruidos. Salva los
que puede y los conserva en su casa. Él se considera un coleccionista,
aunque parece un caso de Diógenes. Los libros están apilados en el baldaquín de su cama,
que se va curvando por el peso, como se le ha curvado la espalda nueve
centímetros por el peso que soporta en su trabajo. Esto se convierte en una metáfora: también lleva en solitario la carga de la historia de los
libros y de la cultura de Checoslovaquia. Narrador y protagonista a la vez, Hanta
se erige como rescatador del conocimiento,
porque, según él, la cultura y el arte del país se van a la mierda.
Es un libro
escrito desde las entrañas de Praga y desde las entrañas de Hanta.
El ambiente es sucio y él vive entre la mierda: sudor, sangre, papel descompuesto,
salivas, cagadas, ratones muertos, moscas que revolotean. También está presente
la Praga de la superficie, con sus plazas, sus cervecerías, sus estatuas,
iglesias y tiendas, pero el narrador ha acabado tan acostumbrado
a trabajar bajo tierra que prefiere los túneles, los sótanos y las cloacas de la ciudad subterránea.
Como en otras obras de Hrabal, el largo monólogo del protagonista es como un río torrencial en el que se mezclan recuerdos e
historias de su juventud, como "las cagadas de Maruja"; acciones
presentes, lecturas y frases repetidas como "prodigio estético", o "culto
a pesar de mí mismo". En su "soledad demasiado ruidosa", pág. 57, oye voces y nos habla de sus antepasados borrachos que también tenían
visiones.
Con la llegada de una poderosa y nueva máquina (¿una metáfora de los nuevos tiempos, de la eficiencia socialista o de la censura?), su puesto de trabajo quedará obsoleto. Hanta se sacrifica (como sacrificó a los ratones en un nido de libros), porque no puede adaptarse a lo moderno, a lo flamante, a lo limpio, al nuevo orden, al socialismo ordenado y pulcro de chicos guapos y sanos: "tendría que envolver papel blanco (...). Sentí náuseas (...) papel inmaculado, inhumanamente limpio y blanco.", pág. 84, cap. 7.
El libro nos hace reflexionar sobre ideas como el arte en la basura o la contradicción de universitarios con trabajos manuales que aprovechan sus ratos libres para escribir. Y sobre el protagonista, inolvidable, pág. 53, cap. 5:
infelizmente feliz y culto a pesar de mí mismo
Libros como este deberían ser obligatorios
en las escuelas.
UNA SOLEDAD
DEMASIADO RUIDOSA
Bohumil Hrabal
Serie
Narrativa, núm. 105
Galaxia
Gutenberg, S.L.
Círculo de
Lectores, S.A.
Barcelona
2013
103 págs.
ISBN:
9788481099942

Comentarios