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DÍA DE FÚTBOL

Hoy es día de fútbol. Llueve en la ciudad y hay atascos por todas partes. A las siete de la tarde, la gente abandona en masa los edificios de oficinas y se encamina en tropel a las bocas de metro y a las paradas de los autobuses.

Hoy es día de fútbol. Siempre tenemos la esperanza de que nuestro equipo, en horas bajas, haga el partido del año y nos resarza de la terrible temporada que está haciendo.

Hoy es día de fútbol. Había revuelo en el trabajo por la tarde. He visto a Marina pasar por delante de mi mesa, pero la he ignorado. Ella no ha hecho ademán de acercarse ni me ha saludado.

Hoy es día de fútbol. Los miércoles jugamos un partido entre los compañeros al mediodía. Le dije una vez a Marina que viniera a vernos (verme) jugar y me miró como si fuera un extraterrestre recién llegado del planeta Urano. Después del partido, volvemos hambrientos y cansados, pero muy felices, con ataques de risa tonta y una extraña sensación de falsa camaradería y exaltación de la amistad, seguramente producto de las cañas que nos tomamos al terminar. Siempre regresa alguno lesionado. Esta vez, Manolo casi le parte la espinilla de un plantillazo a Vicente, que está encantado de contar con los mimos de Inés. Todas las chicas se acercan a preguntarnos el resultado. "Empate a dos." "Siempre empatáis", comenta alguna. "Pactamos el resultado de antemano", contesto yo y se ríen. Todas las chicas se acercan a preguntar, menos Marina.

Hoy es día de fútbol. Voy a casa de mis padres. Mi padre no despega la vista del televisor, el volumen atruena. Mi hermana Mónica tiene pegado el transistor a la oreja, para seguir las opiniones de otros comentaristas, expertos en faltas, fueras de juego y sanciones federativas.

Hoy es día de fútbol. Me he prometido que no voy a volver a pensar en Marina, que no le voy a hacer ningún caso, que no va a volver a aparecer en estas páginas, que me voy a volcar en el trabajo, en escribir, en mi familia y en salir con los amigos.

Hoy es día de fútbol. He salido pronto. Marina estaba en el descansillo mientras se cerraban las puertas del ascensor y me ha sonreído de una manera que me ha hecho pensar si no estaré equivocado. Ya es demasiado tarde para pulsar el botón de apertura.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
si tal vez ese botón sea la apertura a un vacío infinito, día de fútbol, día para pasar de largo no?
saludos y mi voto de siempre!
Anónimo ha dicho que…
Ayer fue día de fútbol. Que pena que Marina no nos llamara. Hay muchos días de fútbol y pocos días de Marina. Pero siempre nos quedarán los libros.
Anónimo ha dicho que…
:)!!!
Anónimo ha dicho que…
votado!
Anónimo ha dicho que…
clicks!
Anónimo ha dicho que…
clicks!
Anónimo ha dicho que…
Después de los días de fútbol hay días de toros, de poker, de boxeo...
Vamos Enrique, Marina espera noticias tuyas.

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