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AUTUMN ALMANAC

Volví el domingo pasado de Ámsterdam, mi primer viaje en mi nuevo puesto de trabajo, y toda la semana me he sentido un poco extraño en esta mi ciudad, tan llena de coches y de gente a la que no conozco y que no quiere conocerme.

El vuelo de ida, lleno de japoneses. El de vuelta, de mujeres holandesas que iban a un congreso “Holanda, pioneros en negocios internacionales”, en Madrid. Ninguna es espectacular, todas se asemejan, tan rubias, muy anchas, hablan y sonríen sin parar. Siempre parecen estar alegres, los holandeses. Cuanto menos, tienen un sentido del humor peculiar. Y todas las holandesas del avión van riendo y hablando, pero, no sé por qué tienen un aspecto a la vez muy serio y respetable. Parecen combinar a las mil maravillas la diversión y la obligación.

Las medidas de seguridad de Barajas no me parecieron tan terribles cuando embarqué. Tantas advertencias, tantas instrucciones sobre los líquidos, tampoco hay que exagerar. Recuerdo el año pasado en Dublín, que nos obligaron a quitarnos los zapatos a todos los pasajeros, menudo frío que pasamos esperando en fila y qué asco pisar por donde otros pies desnudos habían pisado. Y en Praga, encerraron a todo nuestro vuelo en la sala de espera, donde fuimos cacheados inmisericordemente y sin excepción.

En las tiendas del aeropuerto, mientras compro un bote de Eau Sauvage, que se me ha acabado, veo a Amenábar con (creo que era, pero sólo lo vi de espaldas) José Luis Borau. Me han parecido muy bajos, pero a mí siempre todo el mundo me parece más bajo que yo, tengo que quitarme este complejo de alto.

En el aeropuerto de Schiphol, qué antipáticas han estado las azafatas de tierra de KLM. Toda la vida soñando con espías y traficantes de diamantes y sólo he encontrado mujeres malhumoradas, seguro que no son frisonas, como mis alegres compañeras de vuelo.

En Ámsterdam, las mujeres no están al mismo nivel que los hombres, que me han parecido muy interesantes de ver, muy guapos, con una elegancia natural y cierto desenfado bohemio. Creo que siento cierta envidia, porque a mí también me gustaría ser más elegantemente informal. Mi hermana Marisol ha estado a punto de tener un lío con todos ellos, pero le ha podido el pudor católico, frente a tanto desparpajo protestante.

Lo único que no visitamos es el famoso “Barrio rojo”, que, aunque pueda extrañar, nunca me ha llamado mucho la atención. Me parece más interesante la noticia que leo en la prensa hace unos días, en la que hablan de los prostíbulos con muñecas de látex que hay en Japón ¡Eso sí que es morboso!

Salvo el viaje "exótico" a Ámsterdam, mi vida se resume en la canción del título, Autumn Almanac:

From the dew-soaked hedge creeps a crawly caterpillar,

When the dawn begins to crack.
It's all part of my autumn almanac.
Breeze blows leaves of a musty-coloured yellow,
So I sweep them in my sack.
Yes, yes, yes, it's my autumn almanac.
Friday evenings, people get together,
Hiding from the weather.
Tea and toasted, buttered currant buns
Can't compensate for lack of sun,
Because the summer's all gone.
La-la-la-la... Oh, my poor rheumatic back
Yes, yes, yes, it's my autumn almanac.
I like my football on a Saturday, Roast beef on Sundays, all right.
I go to Blackpool for my holidays, Sit in the open sunlight.
This is my street, and I'm never gonna to leave it,
And I'm always gonna to stay here
If I live to be ninety-nine, 'Cause all the people I meet
Seem to come from my street
And I can't get away, Because it's calling me, (come on home)
Hear it calling me, (come on home)
La-la-la-la... Oh, my autumn Armagnac
Yes, yes, yes, it's my autumn almanac.


En resumen: quedarse en casita, calentito, ver el fútbol y cuidar de mi espalda.

Me he apuntado a pilates en un gimnasio cerca de casa. Tengo entrenadora propia, que es muy mona, muy simpática, muy joven y con la que me río mucho, cuando me dan ataques de incapacidad física, que es de continuo. Sorpresa: el otro día llega a clase una chica, muy alta, demasiado; muy delgada, demasiado. Un poco desgarbada. Debe de ser de mi edad, quizá un poco mayor. Con el pelo muy corto, casi parece un chico; extrañamente guapa, de esas bellezas que no se aprecian en un primer instante, pero que merece la pena descubrir; muy simpática y con una sonrisa cautivadora.

Me siento como Manuel de Sá, el protagonista de Vichy, 1940, de Fernando Schwartz, cuando conoce a Marie Weisman, a quien encuentra arrebatadora a pesar de todos los defectos con que la describe.

Espero que se cambie de hora. Me encontraba muy contento en clase sin ella. Hace todos los ejercicios muy bien y la monitora se lo hace saber. Yo me he descentrado un momento y me he hecho daño en un abductor, vaya sitio para hacerme daño.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
hola hola, me gusto mucho tu blog (disculpa que te tutee pero me senti identificado, espero no molestar) los contenidos son buenos y el diseño muy limpio e interezante, veo que le haz puesto mucha galleta a tu trabajo, te tengo una propuesta, he visto que estas inscrito en los premios 20blogs y la verdad no veo que tengas votos, tal como estoy yo jejeje, asi no tendremos posibilidad, te parece si me das un voto y yo uno a ti?? seria buen intercambio, mucha suerte y que gane el mejor, pasa a mi blog para avisar y para que pueda votarte, vale?? el boton esta aqui en mi blog http://blog.alamedianoche.com o si lo prefieres tambien entra directamente a la direccion http://www.20minutos.es/premios_20_blogs/busqueda/sanshiro/ y te da directo mi blog, tal vez asi tengamos mas posibilidades de ganar, por lo que veo si esta dificil n.n

salud y rock

atte. sanshiro
Hugo Martínez Abarca ha dicho que…
Hola, te escribo aquí en plena campaña electoral del concurso de blogs de 20 minutos. Mi blog, III República (http://3-republica.blogspot.com/), se presenta y estaría encantado de que lo visitaras y, si te gusta, lo votaras.
Perdona las molestias, pero las elecciones son así…
Un saludo,
hugo
... ha dicho que…
No me parece justo que, el esfuerzo físico y mental que supone mantener un blog, aunque sea modesto, no obtenga como beneficio ni siquiera un sólo voto en los premios 20 blogs. Así que hoy voy a votar a los blogs inscritos que tengan 0 votos, empezando por el final del alfabeto, que son los que menos votos tienen.

Cuando termine con estos, iré a votar a todos los que tengan 1 sólo voto. Y así sucesivamente.

Así demostraré que mi voto, un voto modesto, vale lo mismo que el de cualquiera.

Esta es mi promesa electoral y mi compromiso con los representantes modestos de la blogosfera (como yo) que se han presentado al concurso del 20 minutos con toda la ilusión del mundo.

Un saludo afectuoso.
http://vivazapatero.blogspot.com/

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