El antólogo, Nicholson BakerMy rating: 1 of 5 stars
No soy un lector habitual de poesía, y la tradición que más he explorado es la hispánica, con alguna incursión en los poetas franceses más conocidos. La poesía en inglés me resulta menos familiar, aunque la estudié durante un curso de literatura en Edimburgo hace años. También en la Escuela de Letras estudiamos poesía con Guelbenzu.
El Antólogo me recordó a las lecturas de Harold Bloom, quien parecía considerar que sólo los autores anglosajones merecían un lugar en el canon. Aquí ocurre algo similar: una mirada cerrada sobre la poesía en lengua inglesa, con escasa apertura a otras tradiciones, que sólo recomendaría a quienes tengan un profundo interés en ella. En mi opinión, las digresiones personales del autor, lejos de enriquecer el texto, lo hacen más denso. Como ejemplo, en una de las páginas, tras una larga reflexión sobre poesía, el autor se interrumpe con un “echo de menos a mis padres”, en un giro introspectivo que, aunque sincero, no termina de integrarse con el resto del discurso.
Aun así, hubo momentos en los que me vi reflejado: la inseguridad del escritor, la falta de rumbo, incluso la visita a una librería de aeropuerto (pág. 216). Me recordó a una experiencia en la librería del aeropuerto de San Antonio, donde entablé conversación con la librera y, más adelante, intercambié algunos correos electrónicos con ella. Me quedo con una frase que me tocó especialmente: “El lugar donde empezar se vuelve tan importante que no empiezo nunca.” [pág. 184, cap. 13]. Como escritor perezoso, me temo que me pasa lo mismo.
Nicholson Baker
Colección Nefelibata
Duomo Ediciones, S.L.
Barcelona, 2010
256 pág.
ISBN: 9788492723515
Comentarios
Y que descanse Guelbenzu en paz.