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RENUÉVATE EL CARNÉ

Mi vuelo sale a las tres y media de la tarde. Llamo al Ministerio de Asuntos Exteriores: "No puede usted viajar al extranjero si no tiene el carné de identidad en regla." El mío caducó hace un mes, pero han pasado las semanas y no he ido a renovarlo. La desidia. El trabajo excesivo. Los trámites para justificar el cambio de residencia. Son las doce de la mañana. "Ahora vuelvo", le digo a mi compañera, que me mira extrañada. "A la comisaría más próxima", le digo al taxista. Hace frío, voy sin abrigo y ha empezado a lloviznar. En la comisaría me explican que para renovar el DNI hay que pedir cita previa. Les digo que salgo para Sofía a las tres y me sugieren un pasaporte tipo B, siempre y cuando todos los que han ido a renovar el pasaporte pasen antes que yo. "Sólo necesita una fotografía", que por supuesto no tengo. Es la una y empiezo a pensar que voy a perder el vuelo. Vuelvo con una foto horrenda con la que seguro que no me dejarán nunca salir ...

THE ENGLISH ROSE

No matter where I roam I will come back to my english rose For no bonds can ever tempt me from she Me gustan los rosales, en especial los de mi jardín. Mi ex suegro me enseñó a cuidarlos: la poda, cómo hacer que florezcan durante toda la estación, cómo conseguir que no pierdan humedad. Mi suegro murió hace unos años, pero yo siempre le llevo en mi corazón, en especial en verano, mientras cuido mis rosales. En buena lid, los rosales no son míos, sino de mis padres, o de la casa. Debieron de plantarlos ellos, o mis tíos o mis abuelos, quién se acuerda. Lo asombroso es que siguen en el jardín. Nadie les hace caso durante nueve meses al año. Nadie los riega, salvo la lluvia o el rocío. No los podamos cuando corresponde. No los abonamos. Cuando a partir de junio la casa vuelve a estar habitada, empiezan a florecer -su bienvenida-, como si les fuera la vida en ello, rosas alucinantes, una tras otra, una fábrica de producción en cadena. Son unos rosales tan viejos y tan feos, de tronc...