Yo, que no me caracterizo precisamente por la rapidez mercuriana de mis movimientos y que no soy muy amigo de modificar mis rutinas, llevo en cambio una vida en la que todo es urgente y donde los cambios se suceden de manera incesante. Últimamente no consigo permanecer más de dos días seguidos sentado en mi mesa de trabajo ni más de una hora en casa. Así no hay quien mantenga una relación estable con nadie ni con nada, ni siquiera una relación cibernética, como es un blog, con lo que empiezo a dudar de que mis lectores asiduos, si es que alguna vez los tuve, sigan enganchados a las historias que cuento desde mi escondrijo. Me domina el sueño, tengo un cerro de cosas pendientes, miles de correos electrónicos sin contestar, cita con el dentista, y lo que en realidad me apetece ahora mismo es echarme la siesta y no estar contando mis penurias a la hora (una) de comer mientras mordisqueo un sándwich revenido del Vips y una manzana insípida. Ayer volvimos de madrugada, después de haber pa...
hideaway [hide·a·way (hīd'ə-wā')] n. A place of concealment; a hideout. A secluded or isolated place.