Hermanos de alma by David DiopMy rating: 3 of 5 stars
Reflexión sobre la identidad, la pérdida y la dualidad
Una novela que me ha atraído, entre otras cosas, por tratar de manera profunda y compleja el tema del otro, del hermano, del uno que son dos, del doble. En mi reseña de 2009 al libro Claus y Lucas, de Agota Kristof, hablé de las relaciones entre gemelos, cómo cuidan uno del otro, la sustitución del ausente y la vida sin él. Un hermano es nuestro rival, al que se ama y se odia a la vez, que se admira y que se envidia.
En Hermanos de alma, David Diop aborda un tema similar con la relación entre Alfa Ndiaye y Mademba Diop, amigos íntimos desde la infancia, casi hermanos, y compañeros de guerra. La muerte del segundo y la reacción del superviviente reflejan cómo la pérdida del otro puede afectar profundamente la identidad y la psique de una persona.
Dualidad y transformación
Alfa y Mademba, dos individuos con sus identidades y experiencias, están sin embargo intrínsecamente conectados en la novela. Como en El extraño caso del Doctor Jekyll y Mr. Hyde, uno es guapo, fuerte, atrevido, atractivo, atlético; el otro, débil, tímido, intelectual. Opuestos y complementarios; las dos caras de la moneda. La muerte del amigo afecta a Alfa emocionalmente, pero también transforma su identidad y su comportamiento y acaba viviendo por ambos. El autor profundiza así en la complejidad de la identidad y en cómo la guerra y la pérdida desdibujan la línea entre el yo y el otro.
El primer dilema moral al que se enfrenta el protagonista es no haber cumplido el deseo del amigo de acabar con su sufrimiento. Más tarde (cap. VII) aflora la culpa y Alpha cree que es causante de su muerte por haber criticado el tótem familiar, un arrogante pavo real, lo que le obligó a salir de la trinchera el primero para demostrar su valor: "he comprendido que (...) quien mató a Mademba. Fui yo." (Pág. 48.). Se desencadena así la espiral de venganza y locura que le lleva a infiltrarse en las líneas enemigas para matar soldados alemanes y llevarse sus manos como trofeos.
La culpa transforma a Alfa y la obsesión por vengar al amigo acaba por fusionar las identidades y crear una dualidad inquietante, como si estuviera cumpliendo los deseos y la venganza del fallecido. El muerto permanece incólume, mientras Alfa se enfrenta a la desintegración de su identidad y su cordura por sus actos de venganza y violencia. La transformación moral, emocional y psicológica, la dualidad, me llevan a pensar en El retrato de Dorian Gray, donde la apariencia externa permanece intacta mientras el retrato, el alma, envejece y se corrompe. Como en los clásicos mencionados, la novela reflexiona sobre la naturaleza humana y las consecuencias de nuestros actos. Mientras Mr. Hyde obra a su voluntad, el doctor Jekyll sufre una transformación moral y física; así, Ndiaye experimenta y se enfrenta a la lucha entre su humanidad y la brutalidad que la guerra le impone y al deterioro de su ser con cada acto inmoral.
La guerra, el lenguaje y la evocación de África
Los protagonistas, dos jóvenes soldados senegaleses que luchan en el ejército francés, sirven para que el autor plasme el horror cotidiano de las trincheras y la identidad dividida de los soldados coloniales, así como el racismo y ofrece una perspectiva diferente sobre la Primera Guerra Mundial que yo al menos desconocía. Nos conmueven las profundas cicatrices emocionales que deja en los soldados.
La prosa hipnótica, con el uso de frases y estructuras repetitivas (p.e.: “Por la verdad de Dios” o la repetición de “muy, muy” con los adjetivos), funciona como letanía, con un ritmo casi musical que hace la lectura fluida y absorbente. Las descripciones y las imágenes, como la trinchera vista por Alfa como el órgano sexual gigante de una mujer, que acoge la vida y la muerte (cap. II), envuelven al lector en primera persona en las escenas.
El lenguaje evocador de África, sus costumbres (el Dëmm o diablo en que sus compañeros le acusan de haberse convertido), la magia (la higa, cap. XI), los amuletos (el grisgrís, cap. IX), están también presentes, en particular a partir del capítulo XV, cuando el protagonista recuerda su vida antes de la guerra.
Una última mirada
Animo a mis lectores a acercarse al libro y acompañar a Alfa en su desintegración y en su renacer, que nos muestra la culpa y la redención; un personaje que cree que antes "no pensaba lo suficiente" y al que la vida ha llevado a pensar por su cuenta. Pensar es lo que nos hace humanos y el protagonista reivindica el pensamiento, pese a su locura: “Hay que tener cuidado, cuando uno se cree libre de pensar lo que quiere, de no dejar que se cuele a hurtadillas el pensamiento disfrazado de los demás, el pensamiento maquillado del padre y de la madre, el pensamiento emperifollado del abuelo, el pensamiento disimulado del hermano o de la hermana, de los amigos, incluso de los enemigos.” [p. 49]. Un libro que nos enfrenta a la pregunta de quiénes somos cuando perdemos al otro que nos define.
David Diop
2019
Panorama de narrativas, nº 1017
Anagrama
Editorial Anagrama
Barcelona
156 págs.
ISBN: 978 84 339 8052 6
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