Ir al contenido principal

Entradas

SIN NOTICIAS DE GURB, EDUARDO MENDOZA

Sin noticias de Gurb Cuando se publicó durante las vacaciones estivales de 1990, alguna entrega suelta cayó en mis manos y me pareció una historia divertida, algo estrambótica, pero que no pude seguir leyendo, porque en el pueblo no comprábamos el periódico de manera habitual, mucho menos El País (mi padre era de ABC ). He leído después muchos de los libros de Mendoza, creo que el primero fue “ La verdad sobre el caso Savolta ”, y me encanta, en particular, las novelas del detective sin nombre (pero en cambio La Isla Inaudita , se me atragantó y anda por ahí perdida en una estantería). Solo hace poco he leído entero Gurb . En 1990, el nombre de Mendoza tenía tirón por los ecos del que muchos consideran su mejor libro, La ciudad de los prodigios , y El País debió de ficharle, no solo para entretener y hacer reír a sus lectores en las tardes tediosas del verano, sino para fidelizarles en la compra del diario, en una época del año en que las ventas pueden resentirse, hasta par...

B'WIN

Ruiz , Martín y yo, cansados de no pillar ni un pleno en las quinielas, hemos decidido este año apuntarnos a las apuestas on-line. Podríamos habernos rendido a la evidencia de que no vamos a acertar ningún resultado y haber donado el dinero a la beneficencia, lo que nos habría hecho más populares a los ojos de nuestras chicas, pero sólo somos pobres pecadores y, como dijo San Pablo en su epístola a Timoteo: "(...) los que quieren enriquecerse caen en la tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando alguno, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores." (Primera Epístola a Timoteo, cap. 6:9-10a). En fin, que, movidos por el deseo de enriquecernos hemos reinvertido el dinero ganado en las quinielas en apuestas deportivas por internet, en lugar de darlo para obras de caridad. Por el momento, llevamos ya 20 euros. ¡Dentro de...