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LA DAMA DE BLANCO

A summary of “The woman in white” could be the beginning of thousands of thrillers or films noir we have read or watched: an enigmatic woman, a mystery to be solved and a hero that finds himself involved in a plot that is alien to him but of which he can’t be untangled. There is more than this in the novel, maybe one of the first mystery book ever, but despite being older than 160 years, it is in my opinion an interesting reading for the XXI century reader, too

En agradecimiento por haberle salvado la vida en el pasado, el profesor Pesca, un pintor italiano establecido en Inglaterra desde hace años, consigue para un joven colega suyo el puesto de profesor de dibujo de dos hermanastras, Laura Fairlie y Marian Halcombe. Antes de emprender el viaje que le llevará a Limmeridge, la mansión campestre donde viven sus futuras alumnas con su tutor, el señor Fairlie, Walter Hartright tiene un inesperado encuentro con una dama vestida de blanco, quien le pide su ayuda para llegar a Londres y escapar de unos supuestos perseguidores que quieren devolverla al manicomio del que se ha escapado. A partir de ese encuentro, Hartright descubre con sorpresa la conexión entre la joven y los habitantes de Limmeridge y que esta aventura es el inicio de otras muchas en las que su intervención resultará decisiva para salvar la vida de Laura Fairlie y desentrañar el misterio de la dama de blanco.

Este resumen podría ser el inicio de muchas novelas negras o de alguna película de detectives que hayamos visto: una mujer misteriosa, un enigma que aclarar y un protagonista que se ve involucrado en una trama que le es ajena, pero de la cual no puede desenredarse. En realidad es el comienzo de La dama de blanco, una novela por entregas escrita por Wilkie Collins y publicada en la revista Household Words, que editaba su amigo Charles Dickens, y tal vez sea una de las primeras novelas de misterio. Creo que, a pesar de tener 150 años (precisamente en 2010 se conmemora su publicación), puede ser una lectura interesante también para el lector del siglo XXI.

El libro está estructurado en tres partes. La primera es la historia pasada, según la van recordando los distintos personajes que han participado en ella: la inicia Walter Hartright, quien cede la palabra al procurador de las jóvenes hermanas; y también el señor Frederick Fairlie, tío de Laura; y una serie de personajes secundarios: miembros del servicio, un médico, etc. Sin embargo, el peso del relato recae en el diario de Marian Halcombe, que narra la estancia de Laura y de ella en Blackwater Park, la casa del marido de Laura, Sir Percival Glyde. El propósito del narrador lo explica el procurador, Vicent Gilmore:
El plan que él (Walter Hartright) ha trazado para presentar esta historia a los demás de la manera más real y auténtica exige que la vayan contando –en cada etapa sucesiva del curso de los acontecimientos- aquellos que tuvieron participación directa en ellos cuando ocurrieron.
(Pág. 148, Relato de Vicent Gilmore, Procurador de Chancery Lane, Londres).

Esta es una declaración de intenciones de Walter Hartright, el pintor y, en cierto modo, protagonista, narrador, escritor y detective; y es la declaración de intenciones de Wilkie Collins. En esta novela, por entregas, de trama rocambolesca, de misterios y conjuras, de intentos de asesinato y persecuciones; donde hay una dama en peligro (Laura) y un caballero al rescate (Walter); donde el conde Fosco, un villano dispuesto a cualquier cosa, urde su plan para ayudar a su amigo Sir Percival, un carácter apasionado y temperamental; con golpes de efecto y situaciones exageradas, como gran parte de los melodramas victorianos, Wilkie Collins nos dice que va a presentar esta historia (increíble) de la manera más real y auténtica.

Collins sabía muy bien lo que hacía al poner diferentes narradores para esta historia tan extrema. Al hacerles hablar de una manera tan objetiva, el punto de vista se aleja y la emotividad se disuelve. Si continuamos con mi teoría de que Hartright es un detective, parece que se les ha tomado declaración. Sólo con este recurso narrativo la historia puede ser verosímil.

Resulta curioso que, una vez terminado su relato, en esta primera parte, el personaje de Walter desaparezca: se va al extranjero, un recurso muy utilizado entre los enamorados de novela para olvidar los amores imposibles o no correspondidos. Walter se embarca en una expedición arqueológica (tan de moda en esas fechas) a Centroamérica y no vuelve a la narración de esta primera parte hasta el final. Sin embargo, sigue presente en la novela, ya que las referencias a él son innumerables a lo largo del diario de Marian.

Marian se muestra desde el principio de la novela como la otra gran protagonista. Para mí, tiene más importancia en el relato que Laura, quien, durante gran parte de la obra se manifiesta como un personaje débil, sin criterio propio y que necesita a su lado siempre la presencia de un carácter más fuerte que le indique lo que debe hacer; la típica damisela medieval o romántica, de la que los hombres se enamoran y a la que deben proteger a toda costa. Por el contrario, Marian es un personaje moderno: una mujer decidida y de acción, con una mente preclara que le permite descubrir la conjura e intentar por todos los medios que le son posibles salvar a su hermana; por supuesto, no es agraciada físicamente y ningún hombre se enamoraría de ella. Hay momentos en que manifiesta su amor a su hermana con una vehemencia tal, que cualquier lector actual podría vislumbrar cierto lesbianismo en su comportamiento.

Entre las muchas agudas observaciones de Marian, me ha conmovido ésta, en la que se lamenta de la pérdida de intimidad que traen consigo las separaciones de los seres queridos:
Cuando dos miembros de una familia o dos amigos íntimos se separan, uno de ellos para irse de viaje y el otro para quedarse en casa, cuando vuelve el que estuvo viajando su primer encuentro siempre parece dejar en situación de penosa inferioridad al que se ha quedado en casa. Al chocar de repente nuevas ideas y costumbres adquiridas ansiosamente por el primero con las antiguas costumbre e ideas pasivamente mantenidas por el otro, al principio parece que entre los familiares más unidos y los amigos más íntimos se establece una separación entre los dos de forma que de repente ambos se sienten extraños , inesperada e inevitablemente.
(pág. 234, Relato de Marian Halcombe extraído de su diario).

En la segunda parte, el narrador vuelve a ser Walter Hartright y ya no abandonará este puesto. La historia está contada desde el presente: Walter y Marian van reuniendo testimonios y datos para comprender la intriga y a partir de ahí seguir investigando para poder volver a restaurar el buen nombre de Laura Fairly. Es en esta segunda parte donde Walter ejerce plenamente como detective y como hombre de acción: reordena la información, comprende los hechos y, digamos, se convierte en editor, al recopilar las diferentes fuentes de información para “presentarlas de la manera más real y auténtica” (como ya vimos más arriba). Toda esta labor de recopilación que lleva a cabo con Marian en esta segunda parte, crea la primera parte de la novela.

La tercera parte narra el enfrentamiento entre Walter Hartright y el conde Fosco y es el epílogo de la historia. Aquí una nueva voz se suma a las anteriores y es el propio conde Fosco quien nos relata la historia desde su punto de vista y su participación en la misma. El conde Fosco es un hombre sin escrúpulos, un mercenario, capaz de cualquier cosa por dinero o por salvar su vida, pero no es ningún tonto y, sobre todo, tiene una moral propia que, en la mayoría de los casos nos puede horripilar, pero en otras ocasiones se atreve a manifestar unas opiniones que todos compartimos, pero que nuestra educación judeocristiana y nuestro modelo de urbanidad nos impedirían manifestar en voz alta. He aquí un discurso del conde sobre la virtud. ¿Quién no ha pensado alguna vez lo mismo?:
Un calavera depravado que se pasa la vida pidiendo dinero prestado conseguirá de sus amigos más que un hombre recto y honrado que sólo pide prestado una vez, presionado por alguna necesidad apremiante. En el primer caso, los amigos no se asombran lo más mínimo y dan lo que se les pide; en el segundo quedarán sorprendidos y vacilarán. ¿Es menos confortable la cárcel en que vive, al final de su carrera, el señor Bribón que el asilo donde vive el señor Decente al final de la suya? (…) Te casas con un hombre pobre a quien amas (…), y la mitad de tus amigos te compadece y la otra mitad te vitupera. Y al contrario, te vendes por oro a un hombre que te tiene sin cuidado, y todos tus amigos se alegrarán por ti, y el propio ministro de la iglesia bendice el más vil de todos los tratos humanos y luego sonríe y retoza de alegría sentado a tu mesa si algún día tienes la amabilidad de invitarle a comer.
(págs. 259 y 260, Relato de Marian Halcombe extraído de su diario).

Recomiendo vivamente la lectura de esta obra, ya que se trata de una deliciosa novela de aventuras, una tierna historia de amor y una muy entretenida investigación cuasi policíaca, que mantiene la intriga in crescendo y que no deja ni un momento de respiro hasta el final.

Además tiene detalles tan encantadores como que el protagonista se apellide Hartright, lo que podríamos traducir libremente como “Corazón Recto”, que le va al pelo, ya que no cejará en sus pesquisas hasta que el honor de Laura Fairlie haya sido restaurado y los “malos” hayan sido castigados. O que la protagonista, y su tío, y ¡sobre todo su padre!, se apelliden Fairlie, que viene a significar “Mentira Justa”. Y que la mansión de Sir Percival, el malvado esposo de Laura, se llame Blackwater Park, el Parque de Aguas Negras, las aguas negras del lago que se encuentra en la finca, un lugar misterioso y perturbador, que contribuye al misterio de la trama y donde tienen lugar muchos de los hechos claves de la historia. El remate: que el conde se apellide Fosco, que en italiano quiere decir oscuro. Hasta los apellidos de los personajes nos muestran algo de su personalidad, como en una auténtica novela de buenos y malos. Conmovedor.

Para finalizar, me detengo en uno de los momentos más deliciosos de la novela: el testimonio del señor Fairlie, tío y tutor de Laura. En uno de los momentos clave de la intriga, el señor Fairlie debe entrevistarse con el conde Fosco, quien le obliga con sus malas artes, a firmar un papel que perjudicará gravemente la vida de su sobrina. Cada intervención de Fairlie en la novela es un momento delicioso, ya que se trata de un personaje tan amanerado, tan hipocondríaco, tan fuera del mundo y de la realidad, tan exagerado, en suma, que su participación no puede causarnos más que risa. Cuando el melindroso Fairlie se enfrenta a la verbosidad y exuberancia del conde Fosco, los reparos que tiene contra cualquier intromisión en su vida aumentan y no encuentra la ocasión de librarse de tan poco deseado visitante. Para colmo, una vez que sospecha que el conde puede ser el portador de alguna enfermedad contagiosa, su único objetivo es que el gordo extranjero abandone cuanto antes sus habitaciones y le libre del riesgo de contagio. Hilarante.

Me encanta, en particular, este párrafo en el que el egoísta Frederick Fairlie relata las desdichas de los solteros, como él:
Nada, en mi opinión, deja el abominable egoísmo del género humano bajo una luz tan viva y repugnante como el tratamiento que en todas las clases de las sociedad reciben los solteros de parte de los casados. Cuando una persona se ha mostrado demasiado considerada y abnegada para añadir una familia más, la suya, a la población ya excesiva, sus amigos casados, que no han tenido similar consideración y abnegación, la marcan con su vengativo repudio, designándole servir de recipiente de la mitad de sus problemas conyugales y de amigo nato de todos sus hijos. Los maridos y las mujeres hablan de las preocupaciones de la vida matrimonial, y los solteros las sobrellevan. (…) en mi condición inofensiva de hombre soltero, tengo la obligación de resolver todas las preocupaciones de mis parientes. ¡Pobres solteros! ¡Pobre naturaleza humana!
(Págs. 372-373, Relato de Frederick Fairlie, Señor de Limmeridge House).

Las notas de la novela están tomadas de la traducción de Maruja Gómez Segales para Montesinos Editor, S.A., cedida para Círculo de Lectores, Barcelona, 1991.

La dama de blancoLa dama de blanco by Wilkie Collins
My rating: 4 of 5 stars

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