Ya no me queda otra cosa que hacer, así que voy a seguir este ritual, que he encontrado en un antiguo Libro de Magia, como el de Karina.
"Consiga una caja de alfileres.
En un ambiente de soledad y relajación—ya que nadie, repito, nadie debe saber que está llevando a cabo este ritual—, concéntrese en lo que está haciendo y piense todo el tiempo en la persona que le fastidia, hasta la finalización del mismo.
Cójase una patata. Lávese bien para quitarle la tierra.
Búsquese un bolígrafo o rotulador. Asegúrese de que escribe en la piel de la patata.
Mientras sigue pensando en la persona que le fastidia, visualice su aspecto y dibújelo sobre la superficie de la patata.
Si el susodicho tiene alguna frase o expresión que repite a menudo o que le defina, dibuje un bocadillo y escríbala dentro.
En la parte trasera, escriba el nombre y apellidos del fastidioso y las cosas que le molestan de él.
Abra la caja de alfileres y, uno a uno, vaya clavándolos en la patata. Si puede decir a la vez alguna frase del estilo de "Deja de molestarme", mejor: será más liberador. Intente clavar los alfileres con furia en la patata y descargar su ira en ella, pero sin infligirse heridas a sí mismo.
Por último, esconda la patata en un lugar resguardado, a salvo de otros miembros de su familia o mascotas y, muy importante, intente olvidar usted mismo dónde la ha escondido. Elija un lugar inaccesible, apartado y olvidado por todos. Con el olvido de la patata, usted olvidará a la persona. O comenzará a ignorarla y ésta dejará de tocarle las pelotas. Se han dado casos de traslados repentinos a otras delegaciones, cambios de empresa, de ciudad e incluso de país."
No hace falta que diga el nombre que he escrito en la patata.
"Consiga una caja de alfileres.
En un ambiente de soledad y relajación—ya que nadie, repito, nadie debe saber que está llevando a cabo este ritual—, concéntrese en lo que está haciendo y piense todo el tiempo en la persona que le fastidia, hasta la finalización del mismo.
Cójase una patata. Lávese bien para quitarle la tierra.
Búsquese un bolígrafo o rotulador. Asegúrese de que escribe en la piel de la patata.
Mientras sigue pensando en la persona que le fastidia, visualice su aspecto y dibújelo sobre la superficie de la patata.
Si el susodicho tiene alguna frase o expresión que repite a menudo o que le defina, dibuje un bocadillo y escríbala dentro.
En la parte trasera, escriba el nombre y apellidos del fastidioso y las cosas que le molestan de él.
Abra la caja de alfileres y, uno a uno, vaya clavándolos en la patata. Si puede decir a la vez alguna frase del estilo de "Deja de molestarme", mejor: será más liberador. Intente clavar los alfileres con furia en la patata y descargar su ira en ella, pero sin infligirse heridas a sí mismo.
Por último, esconda la patata en un lugar resguardado, a salvo de otros miembros de su familia o mascotas y, muy importante, intente olvidar usted mismo dónde la ha escondido. Elija un lugar inaccesible, apartado y olvidado por todos. Con el olvido de la patata, usted olvidará a la persona. O comenzará a ignorarla y ésta dejará de tocarle las pelotas. Se han dado casos de traslados repentinos a otras delegaciones, cambios de empresa, de ciudad e incluso de país."
No hace falta que diga el nombre que he escrito en la patata.
Como decía Karina
Remedio para el dolor, remedio para el amor.

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