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NOT SUCH A BAD BOY

Voy en el taxi y sólo pienso en llegar a casa, encender el ordenador y conectarme a mi cuaderno de bitácora. La verdad es que pienso blog, pero queda más fino escribir cuaderno. Por la calle, hay muchos grupos de gente aunque es miércoles, delante de discotecas, de restaurantes. Me digo que un día tengo que hablar en el blog de la exagerada valoración del término amistad y de la cultura del ocio. Estoy un poco borracho, me he debido de beber yo solo una botella de blanco. Creo que me estoy volviendo un poco alcohólico, yo que era casi del Salvation Army. I'm not such a bad boy no more

He llegado a ese punto en que ya no me importa tanto cómo soy y que incluso está empezando a parecerme bien. Pero también tengo el síndrome del desaprovechado: tan listo, tan guapo, tan alto, tan todo, y tan nada. Y me pregunto cómo no he conseguido una cita mejor que ir a cenar a casa de mi amigo.

Hoy me había puesto la maravillosa camiseta de Maskemona* que me han regalado mis amigas de Troquel por mi cumpleaños. Es un poco maricona, para mi gusto, pero soy un hombre moderno y sin complejos y no me importa salir a la calle con el slogan “Te quiero to’ el tiempo”, en letras muy grandes y con un enorme corazón apuntando en la tetilla izquierda. Lo que peor llevo de la camiseta son las mangas a lo Springsteen, pero uno es amigo de sus amigas y el negosi es el negosi. No habré vendido yo camisetas por llevarlas puestas.

Además me he pasado todo el día fantaseando en el trabajo con el encuentro y me la he imaginado preguntándome después de mirar mis brazos y el slogan: “¿Es un mensaje para mí?”. Y los violines empezaban a sonar: "¿Quieres...?" He visto demasiadas películas. En todas mis respuestas, ensoñadoras o no, sólo era capaz de balbucir: “Hombre, querer, querer, pues no exactamente. A mí lo que me apetecería es follar.” Y claro, la escena pierde encanto. Lo bueno de haber visto tantas películas, es que uno acaba viviendo su vida con incidental music.

Con el olor a buey de mar rondándome y los efluvios etílicos haciéndome cometer faltas de ortografía que luego el corrector se pasará por el forro de los cojones, me pregunto qué más tengo que hacer para que una mujer me pida una cita. Estas mujeres del XXI son incomprensibles.

Mi amiga Lola me ha encontrado una viuda que está muy buena y que echa mucho de menos al difunto y, por si acaso, yo todos los días voy impecablemente vestido, con mi blazer a medida (A MEDIDA, de verdad, no las mariconadas que nos quieren vender ahora) de Mister Tailor**, esperando que sea el día. O la viuda o Marina.

Hoy también he estado comiendo con mi amiga Luisa, en el chino secreto y yo creo que Luisa me mira como si me quisiera echar un polvo y yo que intento no darle importancia al asunto y sólo pienso en Marina, tampoco mucho rato, porque la ensoñación de follar me dura bien poco, quizá porque ya no lo practico y ya no soy tan joven.

Marina no lleva pantalones pitillo, quizás porque sabe que no le sentarán bien y ni se atreve a hacerlo. Marina tiene las piernas un poco gruesas, pero aún a mí me gusta. Otros de mis grandes hitos de hoy ha sido continuar con los juegos de palabras y con las conversaciones de trabajo como si fueran tareas sexuales, juego que ella sigue sin dificultad y a veces con gracia.

Sinceramente, yo le doy cien mil vueltas a lo de Marina, pero porque no tengo muchas más relaciones nuevas que me interesen. Con treinta años bien cumplidos, como es mi caso, un chico ya no debe andar por las calles en busca de compañía. A esa edad ya se ha tenido que dar cuenta de que la mejor compañía que puede encontrar es él mismo. Si no, es que se trata de un idiota redomado, que no se aguanta ni a sí mismo y se ve obligado a llenar su vida con cosas exógenas: mujeres a las que no quiere, niños que no le dicen nada, amigos idiotas como él, amigas o novias con poca chicha en el cerebro o perros. Cualquier cosa con tal de no aguantar su propia simpleza.

NOT SUCH A BAD BOY
Incluída en el disco
GIVE MY REGARDS TO BROAD STREET
Paul McCartney
EMI
1984

* Maskemona fue una empresa que confeccionaba camisetas de algodón con mensajes.
**Mister Tailor era una tienda donde se hacían trajes y camisas a medida en el Centro Comercial Moda Shopping de Madrid.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
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Anónimo ha dicho que…
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