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NOCHE ELECTORAL

Me llama mi amigo Víctor: "¿Quién crees que va a ganar?" "El PSOE, claro", contesto, y nos enzarzamos en disquisiciones y nos quejamos de que sigue sin existir un partido político que nos represente. Yo creo que si Víctor se presentara, conseguiría captar muchos adeptos. De hecho, ya es una especie de gurú mediático a su manera. Como siempre he sido un rebelde sin causa, llevo veinte años desperdiciando mi voto de todas las maneras posibles. Nunca he podido votar a la derecha, porque mis principios más fundamentales me lo impiden. Pero igualmente me resulta de todo punto imposible votar a la izquierda; la educación familiar sigue ejerciendo su influencia, aunque me pese. Si no fuera por la gente que tiene el partido y porque hace tiempo que se les ha ido la olla, votaría a Izquierda Unida, pero perdieron mi favor cuando Julio Anguita se fue y ninguno de sus substitutos, ni Frutos ni Llamazares ni Cayo Lara, me han convencido. A los diecinueve, voté a la Falang...

LA GRAN MARCHA

He vuelto a reencontrarme con E.L. Doctorow, al que no termino de engancharme, ya que sólo he conseguido que me guste su novela "Billy Bathgate". No me gustó "Ragtime" y odié "El arca de agua". No sé si las traducciones que leí eran abominables, ya que todo el mundo insiste en que es uno de los mayores escritores en lengua inglesa de la actualidad. "La Gran Marcha" es una novela muy interesante, que habla de uno de mis episodios históricos favoritos, la Guerra de Secesión estadounidense. Me ha gustado esta frase: "Cuando otra persona ocupaba el centro de la existencia de uno, uno en realidad se acomodaba a los deseos de esa persona al margen de su propio parecer." (pág. 302, Cap. IV, Tercera Parte: Carolina del Norte, La Gran Marcha, E.L. Doctorow, 2006, Colección "Lettera", Roca Editorial de Libros, S.L., Barcelona).