Houdini fue un artista de vodevil, además de mago e ilusionista y artista, que se interesó en la historia de las artes “mágicas”, la adivinación y el espiritismo, entre otras, e investigó a los artistas con poderes “mágicos”. En su búsqueda de la verdad desenmascaró a los “traficantes de milagros” que dan título al libro, lo que no le impidió admirar a los artistas verdaderos. Es famosa su labor como detector de falsos médiums que prometían ponerle en contacto con su difunta y muy querida madre.
Desde muy joven me ha fascinado la figura de Henry Houdini y cuando se publicó me propuse leer el presente libro. En él encontramos historias de tragafuegos, pisadores de brasas, hombres incombustibles, masticadores de azufre, tragasables, tragacuchillas, tragaparaguas, litófagos, comedores de serpientes, escupeaguas, forzudos, así como de la ciencia o de los trucos que sus actuaciones encerraban. No me ha decepcionado, es diferente y entretenido, aunque habría preferido que el autor contara más sobre sí mismo. Quizá pueda profundizar en su personalidad en otros libros, como “Handcuff Secrets”.
Desde muy joven me ha fascinado la figura de Henry Houdini y cuando se publicó me propuse leer el presente libro. En él encontramos historias de tragafuegos, pisadores de brasas, hombres incombustibles, masticadores de azufre, tragasables, tragacuchillas, tragaparaguas, litófagos, comedores de serpientes, escupeaguas, forzudos, así como de la ciencia o de los trucos que sus actuaciones encerraban. No me ha decepcionado, es diferente y entretenido, aunque habría preferido que el autor contara más sobre sí mismo. Quizá pueda profundizar en su personalidad en otros libros, como “Handcuff Secrets”.
Hablando de un tragador de ranas con el que coincidió:
Norton podía tragarse cierto número de ranas medianas y regurgitarlas vivas. Recuerdo el estado de ansiedad en que me lo encontré en una ocasión cuando regresaba a su camerino; al parecer, había perdido una rana o por lo menos no podía dar cuenta de la totalidad del rebaño y parecía muy asustado. Es probable que debido a la incertidumbre de si tendría o no que digerir una viva.Para los no iniciados, recomiendo la película de 1953 del director George Marshall “El gran Houdini”, protagonizada por el maravilloso Tony Curtis, de origen húngaro, como el gran escapista y mago.

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